04 junio 2015

Vacunas e información


¿Es que los padres nos hemos vuelto tontos?


La primera falta de información que tenemos los padres ocurre en el momento de vacunar a los hijos. ¿Les han facilitado alguna vez el prospecto o les han dicho los efectos adversos de las vacunas? No. ¿Por qué? Porque entonces seguramente más padres pedirían más información y crearían más molestias.

¿Son las vacunas seguras al 100%? 

Pues igual que el resto de medicamentos, a veces tienen efectos adversos. La vacuna de la heptatitis B tiene como efectos adversos: convulsiones, exacervación de esclerosis múltiple, parálisis facial, síntomas parecidos al asma, etc -visto en el prospecto-. Cuando vemos los textos que defienden las vacunas observo que hablan en estos términos: "la mayoría de los casos son leves". Y bien, ¿qué pasa con esa parte que no son la mayoría? ¿Se va a hacer cargo la farmaceutica de las consecuencias? NO. Me parece una hipocresía que en la propia web de vacunas recomendada por la Asociación de Pediatras de España se diga que "puede aparecer llanto persistente o alteraciones neurológicas debidos a otros componentes incluidos en las vacunas combinadas". Es decir, la vacuna lleva excipientes inevitablemente. Si son esos excipientes los que causan los efectos adversos, para los usuarios no cambia nada.

¿Por qué hablo de la vacuna de la hepatitis B? 

Porque a Alicia le ocurrió una parada cardiorespiratoria a los 90 minutos de administrarla. Y aunque este documento de la AEPed habla de la Urgencia vacunacional y describe que esto puede ocurrir, todavía me encuentro con profesionales de la salud que dicen que eso es una tontería o es imposible. En medicina esos términos NO tienen cabida.

Tengo la certeza de que mi hija tuvo reacción a esa vacuna. Pero ningún médico de la Seguridad Social me ha dicho que va a investigar. Sí sé que a día de hoy, enero de 2017, una pediatra del mismo hospital me contó que en Sevilla ese mismo año, 2013, hubo cuatro episodios de muerte súbita de niños sanos y apgar 10/10 a las dos horas de nacer o antes. Mi hija sobrevivió -por mi insistencia, no por la acción de la enfermera que fue negligente-, otros no. 4 bebés que tenían en común algo, que habían sido vacunados de la hepatitis B, pero no se han molestado en investigar.


El propio portal de vacunas de la Asociación Española de Pediatría carece de datos estadísticos sobre las vacunas y sus efectos adversos. Entonces estamos ante testimonios a favor o en contra; hay una corriente de padres y profesionales que están poniendo en evidencia algo y chocamos con la prepotencia médica y con los intereses económicos que les impide revisar esta cuestión.

Calendario vacunacional de 2017 en Andalucía

Pues resulta que este año han decidido que ya NO SE ADMINISTRA  recién nacidos, sino a partir de los 2 meses. ¿Por qué motivo? No lo explican. Estoy contenta por esto, pero me sientro frustrada y cabreada porque le tuvo que tocar a mi hija, junto a esos otros bebés en 2013 y otros que les habrá ocurrido y no salen en las noticias... claro.

Mi hija tuvo la mala suerte de que mientras le estaba dando esa muerte súbita durante el piel con piel, que yo sospecho que es postvacunacional (1 caso por cada 2.000.000 de dosis) la enfermera no tuvo eso en cuenta, y aunque yo avisé, me juzgó de madre primeriza y no se dignó a ver a mi hija. No fue hasta que transcurrieron unos 20 minutos, después de preguntar 4 veces de forma distinta, que una auxiliar se acercó, movió a mi hija y me la quitó de mi seno para reanimarla, donde empezó a convulsionar y estuvo clínicamente muerta.


Sí, salvan millones de vidas... no lo discuto, pero si es a tu hijo a quien le puede tocar ese efecto adverso devastador, pues entonces, es legítimo hablar sobre esto y lanzar alguna duda.

 

¿Estoy defendiendo que NO se vacune a los niños? 

NO, estoy pidiendo que a los padres nos informen bien, y que si una vacuna tiene la probabilidad, aunque sea baja, de perjudicar la salud de nuestros niños, que nos informen para poder decidir si correr el riesgo o no.

Me llaman antivacunas.  

No soy antivacunas, si yo trabajara en un entorno donde puedo coger la heptatitis B, evidentemente que me la pondría. Lo que sí soy es curiosa, y me gustaría acceder a los ensayos clínicos. Conocer los porcentajes de eficacia en comparación con los no vacunados, saber qué otros factores influyen en la reducción de las enfermedades, como la higiene; o saber qué excipientes lleva y saber si pueden causar alergenos. ¡Por favor! En las bolsas de cacahuetes te indican que puede causar reacción alérgica y nos quedamos tan anchos con la vacuna, que es un MEDICAMENTO.

Hay quien me ha sugerido en Twitter no leerme ningún prospecto porque entonces ¡no tomaría ningún medicamento!

También quiero saber la memoria de la protección y por supuesto, las estadísticas de las reacciones adversas.

Saber qué técnica han usado para su desarrollo, tiempo y si hay estudios longitudinales sobre los efectos a largo plazo y su interferencia en el sistema inmune... pero no, eso no lo van a encontrar de forma accesible.

Me llaman antivacunas por leerme un prospecto y curiosear. Por ejercer mi derecho a valorar lo que es mejor para mí, mis hijos y en qué contexto. Por querer algo más que un simple "esta vacuna es segura".




Esta información puede serte útil:

Asociación Española de Pediatría: Situación de urgencia en la práctica vacunal. 
Vacunas.org: Urgencias asociadas a la administración de vacunas.





P.D: Tengo que reconocer que me encanta leer tus comentarios, así además yo sé que hay alguien ahí detrás de la pantalla, porque... ¿hay alguien ahí? ¿Hola?... También puedes suscribirte al blog. Gracias.

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