03 noviembre 2014

La hipotermia terapéutica y el daño cerebral

Ayer, en un conocido programa de televisión hablaban de la criogenización, y aunque actualmente suene a ciencia ficción, seguramente en un futuro pueda ser una realidad. Ese debate llevó al hecho de cómo conservar un cerebro intacto, o de como curarlo después de haber muerto, con la consecuente falta de oxígeno -anoxia-.

Las familias que tenemos bebés con parálisis cerebral sabemos lo devastador que es la falta de oxígeno para el cerebro. Las neuronas mueren a partir de los 4 minutos y a medida que avanza el tiempo de anoxia los desequilibrios biomoleculares causan estragos en la química cerebral, desestructurando el desarrollo normal de las funciones básicas: respiración, metabolismo, desarrollo psicomotor por falta del proceso de mielinización...

Aunque se conocen algunas reglas de cómo funciona el cerebro, no se ha investigado aún qué es lo que ocurre concretamente en estos episodios y cómo corregirlo.

Sí se observó por casualidad en el pasado, que las personas que habían tenido un accidente y habían caído en un lugar frío, nevado, tenían más posibilidades de sobrevivir y de recuperarse, o en la segunda Guerra Mundial, los caídos en la nieve se recuperaban sin secuelas. Muchos científicos han ido comprobando esto y finalmente hoy, tenemos en la mayoría de los hospitales un tratamiento de frío para frenar el daño cerebral, la hipotermia terapéutica, aunque el mecanismo de cómo se logra concretamente no es muy conocido. Se sabe que frena la inflamación de los tejidos, cosa que es muy perjudicial para el cerebro. El piloto Schumacher ha pasado por un proceso de hipotermia cerebral.

Mi hija Alicia estuvo sometida a este tratamiento, debe hacerse antes de las 6 horas del incidente para que sea efectivo. El tratamiento pone el cuerpo a una temperatura de 32 grados mediante una incubadora que tiene debajo de la sábana un colchón con agua fría o un sistema similar y debe estar 72 horas para luego poco a poco recuperar la temperatura corporal normal. Con este proceso ha logrado que se suba el porcentaje de supervivencia de algo más del 20% a un 40%.

¿A todos los niños con anoxia se le aplica? No, deben hacerse unas pruebas que determine si procede o no la aplicación, mediante analíticas que arrojan unos indicadores concretos que muestren que el bebé está en verdadero riesgo de padecer graves secuelas. Sin embargo, esto es muy aventurado porque el alcance de las secuelas no se verá hasta su desarrollo. Seguramente, lo mejor sería que a la más mínima sospecha de anoxia, aplicar este tratamiento.

Si tu bebé ha sido sometido a este tratamiento significa que ha sufrido un episodio de anoxia y tiene riesgo de sufrir parálisis cerebral. Esas palabras son muy fuertes, asustan mucho. Aún así, no hay que tenerle miedo al miedo y la desesperación se combate con la acción.

Cuando me pasó esto, otros padres que también tienen bebés con parálisis me decían "a estos niños también se les quiere mucho", "son ángeles", "vas a disfrutar mucho de sus logros"... y en aquel momento lo único que quería era combatir los efectos de la parálisis cerebral. Hay casos milagrosos, niños que han salido del hospital con un mensaje de los médicos muy malo y que después han conseguido recuperarse y hacer una vida normal. Pero hay muchos otros niños y niñas que no se recuperan tanto, son los que vemos en esos carritos armatostes, con la mirada perdida y las articulaciones retorcidas. Son personas, no lo olvides nunca, y están luchando en ese mismo momento, como hace mi hija, que con 14 meses tiene 5 terapias diferentes.

La mejoría se da en mayor o menor medida, sobre todo debe darse en la psique del núcleo familiar, en la aceptación de la enfermedad, y en cierta medida en la renuncia de las expectativas que como padres tenemos sobre nuestros hijos e hijas. Quizá esa es la lección más grande que he recibido con Alicia.

Algún día la ciencia, la que no se cansa de curiosear, logrará erradicar la parálisis cerebral infantil producida por anoxia. Ahora estamos en pañales, como nuestros ancestros cuando descubrieron la rueda. La conservación del cerebro por un lado, y su recuperación por otro son la clave para eliminar la PCI. -Ya se ha conseguido crear un cerebro de 4 milímetros-.

Mi hija no disfrutará de esos avances, y seguramente ni tú que lees esto ni yo lo conoceremos, pero sabemos que será posible, y es fascinante.

Me encantaría leer tus comentarios. Gracias.

4

  1. Que interesante Carolina. Me ha recordado cierta teoría que defiende que el Alzheimer tiene su base en la inflamación de determinadas estructuras cerebrales (con independencia de la predisposición genética). Los estudios realizados han relacionado el tratamiento con determinados antiinflamatorios con el posible retraso en la aparición de la sintomatología de la enfermedad.

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  2. A ver si dejan de hacer recortes para cosas tan importantes como la investigación y se termina de erradicar esta y otras enfermedades o por lo menos que sean lo menos agresivas posible. Por cierto, una descripción muy buena y sobre todo clara.

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  3. Susana, en el cerebro parece ser que la inflamación hace daño, mientras que en el resto del cuerpo es una función reparadora. Habrá que seguir esperando a los avances.

    Anónimo. A mi me da fatiga ver cómo despilfarran nuestro dinero en caprichos, cacería y demás mientras se quita dinero para investigaciones, ayudas para personas enfermas... es una vergüenza.

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    Respuestas
    1. Tienes razón Carolina, para mi hay dos cosas fundamentales: sanidad y educación, públicas y para todo el mundo por igual. Pero de verdad que la sanidad es primordial y sobre todo cuando se trata de personas dependientes, esos recortes están haciendo mucho daño.

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