28 septiembre 2014

Tranquilas vacaciones merecidas

Esta semana hemos vivido nuestra semana tranquila de vacaciones. La primera semana de otoño es la mejor para una escapada a la playa, no hay nadie, es más económica pero sigue haciendo una temperatura muy buena para darse un baño o hacer una excursión.

Lo necesitábamos de verdad porque el año desde que nació Alicia ha sido muy ajetreado. Tener un bebé te cambia la vida, si además tiene una discapacidad... no os lo queréis imaginar. Además, por delante nos queda un curso escolar también muy movidito (fisioterapia, logopeda, estimulación, acuaterapia, terapia ABR...) y necesitamos recargar pilas para afrontarlo. Cuidarnos y por unos días olvidarnos de que mi hija tiene una enfermedad.

Sin embargo, hay momentos en los que me he enfadado porque me doy cuenta que las personas con discapacidad y con movilidad reducida, lo tienen muy pero que muy difícil. Siempre he sido sensible a esto, me daba cuenta cuándo un lugar no tenía acceso para sillas de ruedas... pero claro, ahora me toca directamente y de la observación paso a la indignación.

La experiencia que tuvimos en las ruinas de Baelo Claudia no fue muy buena. Son las ruinas de Bolonia, y supuestamente han hecho unas obras para adecentarlo, poner un museo y que el acceso sea más fácil. Entiendo que no siempre se puede poner acceso a todo, pero al menos, hay que esmerarse en indicar los itinerarios correctamente.

Cuando empezamos el recorrido de las ruinas, seguimos los carteles de "itinerario", y en una de estas que nos manda por la via de piedra romana. No estaba muy lisa pero con cuidado el carrito podía avanzar. Cuando llegamos al final, había que subir un par de escalones para continuar el recorrido, y cual es nuestra sorpresa que era una explanada ¡sin salida!. Así que tuvimos que hacer el recorrido de vuelta, por las piedras.

¿Por qué pasa esto? Evidentemente no porque yo tenga que conocer el camino y saber que al final no hay salida, sino porque quien ha diseñado eso no va en silla de ruedas, ni tiene un bebé a su cargo en ese momento, y si lo tiene, piensa que en unos meses podrá echar a andar. Mi niña Alicia es un bebé de 13 meses, y seguramente, por muy duro que sea, por muchas esperanzas, entrenamientos y tratamientos que hagamos, hay mucha probabilidad de que no ande.

Quizá haya que garantizar que TODOS los espacios públicos que se construyan con los impuestos de TODOS deban ser accesibles 100 por 100 y si no lo son, indicar los recorridos parciales que se pueden hacer. Es fácil: montamos al político en una silla de ruedas y que intente ir a cualquier lado.

Nuestras vacaciones no se van a enturbiar por esto. Nos lo hemos pasado muy bien y hemos desconectado, que era el objetivo. Pero hay que poner sobre la mesa estos fallos del sistema. ¿Qué opináis?







Un abrazo a todxs.

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  1. Pues es lo mismo que me pasa a mi cada día cuando vuelvo a mi plaza de aparcamiento reservada, señalizada con mi matrícula y hay aparcado un coche, y encima si cuando vienen les pones cara de perro como hago yo, se cabrean y dicen que se acaban de poner. Estoy esperando que alguien se disculpe...

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